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Servicio en Cárcel de Talagante

Cárcel de Talagante

Por lo general no le hago asco al trabajo, soy aperrado, no le digo no a nada, resuelvo, etc…. Dependiendo de mi estado de ánimo.

Como de costumbre, las asignaciones las daban de acuerdo a la necesidad, urgencia o criticidad.
Cierto día, había ido a la Municipalidad de Quilicura y luego de terminar el servicio me indican que hay un servicio de cambio de repuesto en la Cárcel de Talagante.
Como procedimiento mío, siempre pregunto que repuesto y que máquina es, para ver si la conozco o si puedo hacer el cambio. Para ser sincero, evito cambiar repuestos que requieran mucha intervención de la máquina, vale decir, mucho desarme, esto por que requiere tiempo desarmar, rearmar, probar funcionamiento y si algo sucede hay que volver a desarmar.
Dicho lo anterior, el servicio de Talagante requería un cambio de motor, la verdad, ni idea de como hacerlo y ante eso le dije a mi jefe directo que ir a Talagante a las 14 horas iba a ser complicado, la vuelta compleja (he ido 3 veces a esa cárcel y la vuelta siempre ha sido compleja en el sentido de demora de los buses y la carretera hacia Santiago) eso sumado a lo complejo del cambio del repuesto.

No quería ir, no tenía ganas y sentía que el cambio sería un cacho.
Según mi jefe le planteó la situación al supervisor de la empresa mandante y éste dijo que era imperativo que fuéramos ese día, no servía ir al día siguiente a primera hora.

Para adelantar, salí de Quilicura con destino al metro Vespucio Norte, por que de ahí o me iba a la casa o me iba a la estación Cerrillos para juntarme con mi jefe para ir a Talagante.
Al poco llegar a la estación Vespucio Norte, mi jefe me envía un audio diciéndome que el me llevaría para realizar el servicio.

Para mis adentros dije, rayos, demonios, naaa mentira, eché un par de garabatos, me fumé un cigarro antes de partir con dirección a Cerrillos.
Nos juntamos cerca de la estación, tuve que esperar a que llegara, fumé otra vez (fumo de aburrido muchas veces) y enfilamos con destino a la cárcel de Talagante.

Llegamos, buscamos donde estacionar, ingresé a Guardia Armada, afortunadamente la impresora a reparar estaba en esa recepción, hubiera estado en otra oficina significa protocolos de seguridad, no entrar celular, solo las herramientas, etc.

Justo estaban arreglando el marco de la puerta de acceso, ruido de discos de corte, serruchos, martillos, gendarmes gritando para dar una instrucción y yo en el medio de esa vorágine viendo como hacer el cambio del condenado motor.

Por momentos, estar ahí se hacía pesado, mucho ruido, mucho grito. Por mi parte, agachado sacando tornillos, cubiertas, hasta que llegué al motor dañado. A decir verdad, no me costó llegar al motor, se veía que desmontarlo era fácil, 4 tornillos, 3 conectores y sería. Hice el cambio, guardé el dañado en la caja del nuevo, estoy por colocar el cuarto tornillo del motor cuando se suelta y cae en el sector de la fuente de poder (alto voltaje, cualquier cosa metálica podría hacer un corte y dañarla) casi entro en pánico, busqué el tornillo, no se veía. Alumbré con la linterna del celular, no se veía, metí el destornillador para que el imán lo atrajera y nada, se perdió el tornillo.

Tomé un tornillo de los que sujetaban una cubierta y lo puse en reemplazo del perdido, pero mi mente pensaba en el que había caído en la fuente. Me imaginaba que al encender la maquina haría tremendo corto, con corte de luz, chispas, y con TODOS MIRANDO!!!. Mientras cerraba la maquina pensaba en la excusa o las explicaciones que tendría que dar por eso, sin contar que el cliente reclamaría, en fin, muchas cosas pasaban en mi mente.

Maquina cerrada, repuesto guardado y llegó el momento… le conecté el enchufe… nada, hasta ahora vamos bien, pero hay que encenderla…, dudé unos segundos, pero hay que hacerlo, presiono el botón de encendido… y nada, o sea, no hubo chispas ni corte de luz, lo que sí un par de gendarmes mirando como la impresora encendía normalmente. El cambio de motor funcionó, el tornillo debió caer en un sector no delicado.

Hice las pruebas de impresión correspondientes, orden de trabajo firmada, caso resuelto, otra vez. Tiempo de trabajo, poco más de una hora.
Mi jefe me esperaba a una cuadra de donde yo estaba, me dijo que me demoré poco, de hecho, yo quería demorarme más, para justificar mi argumento del tiempo de cambio de repuestos, pero no pude.

Al final, no sé que pasó con el tornillo, espero que al técnico que vaya o haya ido a revisar la máquina después de mí, no le haya tocado un evento con chispas y corte de luz.